viernes, enero 26, 2007

Entreguerras



Imperio en entreguerras
la sangre la ponen otros
simplemente un respiro
una pausa, un suspiro

El final de los sueños
la revolución que ya fue
tan corta y tan fútil
como cualquier otra, también

Pienso en París
el mes de Mayo aquel
Pienso en San Francisco
Dylan and the Grateful Dead


Contemplo al músico con la estética del veterano de todas las guerras. San Francisco final de la década del 70. Y pienso en lo afortunado que fui al contemplar el imperio en un momento de reposo. Reposo relativo, Centro América se desangraba, el sur de Africa, el cuerno de Africa, Oriente Medio también. La guerra es una constante. No cesa. Aunque el imperio en esos días se lamía las heridas del sudeste asiático y reposaba.

Hoy no hay descanso, son varios los agujeros negros y siguen juntándose los nubarrones para uno más y más grande. Y si alguna vez salimos del oscuro túnel este ¿Reposaremos? ¿Enfilaremos nuestros pasos hacia California como cantaba el Lead Zeppelin, a la búsqueda de ese amor con flores en la cabellera? Quizá ya no me sea dado otra vez, bastante tengo con haberlo tenido, pero con gusto entonces iría de nuevo, desde Florida hasta California y más allá. No solo me espera la chica con flores en la cabellera, seguramente algún veterano con la estética del desierto rondará las calles de San Francisco, para cantar que estamos en paz, hasta la próxima guerra.

miércoles, enero 24, 2007

Relativamente Iguana



Es la única que he fotografiado, y también la única que me he comido. No es que fotografíe todo lo que como, ni que coma todo lo que fotografío. Tampoco es que sea un aventurero gastronómico, aun reconociendo que le hago asco a pocas cosas y que la buena mesa tal como se entiende en el Mediterráneo es algo a lo que estoy acostumbrado.

Y me preguntaran, ¿estaba buena? ah! amigo, esa es la pregunta que estaba esperando, aunque la respuesta sea, bueno, relativa. Estaba exquisita si. Tenía la exquisitez de romper la rutina en un sentido muy amplio. Se rompe al probar algo por primera vez. Se rompe cuando llevas varios días comiendo solo gallo pinto, o sea arroz y frijoles. Se rompe con el ritual de romper la pequeña rutina, cocinando el bicho con leña, en la calle, y con todo lo que buenamente se podía añadir de las parcas alacenas de un trópico pobre, además de la excelente compañía -véase la foto- y la botella de Flor de Caña para acompañar.

En cuanto al automático, prefiero no comentar. Demasiadas viudas ha hecho seguramente, y las armas no son lo mío. Aunque esta es la más extendida por el ancho mundo, tal vez por eso se coló junto con mi iguana, después de liquidarla, claro está. Según Hollywood es el arma de los malos, pero yo pregunto, ¿dónde está el arma de los buenos? Me quedo con la palabra, y una reflexión más para los que se abstienen y renuncian a pertenecer, de corazón de izquierdas, pero viviendo en un país cainita como en el que vivo, ni de izquierdas ni de derechas y sobre todo, jamás de centro. Salud.

lunes, enero 22, 2007

Una a Color



Que no se piense que esa ciudad del norte me inspira solo el blanco y negro, no. Propongo dar un paseo por lo que entonces era algo lejano y decrépito, Commercial Drive. Pero claro, desapareció el barracón del Soft Rock Cafe en la cuarta avenida, y el ambiente pijo hizo suyo el barrio de Kitsilano, con lo que poco a poco 'el Drive' dejó de estar tan lejos en distancias y apetencias.

Aunque hace ya casi décadas en plural que no paso por ahí, me imagino que hoy en día estará tomado por la segunda fila pija, ya que para pagarse la primera hacen falta muchos billetes, tan solo espero que no todos los inquilinos del barrio en esa década decisiva de la historia mundial -según me acaban de informar- la del 79 al 89 cuando los tres mosqueteros Reagan, Thatcher y Woytila derrotaron al imperio del mal, hayan sido desalojados del todo, o lo que sería aun mejor, absorbidos después de haber ganado la lotería, haber heredado o... váyase Ud. a saber, haber invertido en bolsa en compañías de frutas a lo Forrest Gum.

Lo que si puedo decir es que lo que se reclama en el rótulo es verdad, era un muy buen capuchino el de Joe's, aunque como buen latino no se llevaba bien con las revolucionarias del barrio. Y ya entonces teníamos los bombardeos de turno del único superimperio superviviente y vencedor de la guerra fría, cosa que hasta la fecha no ha cambiado.

Ahhh! que tiempos aquellos, llamarle la década prodigiosa es bastante cursi, pero de alguna manera -como todas las décadas que uno alcance a vivir, dicho sea de paso- lo fue.

PS Quien quiera ver con más detalle la pared de Joe's no tiene más que pulsar con el ratón encima de la foto, igual que con todas las demás del sitio.

domingo, enero 21, 2007

La Cuesta de Enero



Muy pendiente la susodicha, estamos ya casi en Febrero y todavía no se hace uno a la idea de que otro ciclo -por muy arbitrario que sea- avanza sin pausa y uno todavía sin darse cuenta. A esa cuesta simbólica con acento puramente consumista y de resaca de tanta fiesta, gasto innecesario y orgía de consumo que en nada rima con lo que se celebra, hay que añadir las subidas de precios y rebajas con que empieza el año para el consumidor.

Aunque no me resigno a ser nada más que un consumidor, consciente de que escapatoria no tengo, pero con la tenue esperanza de que 'tiene que haber algo más'. Hoy he preferido enfrentarme a una cuesta real y no simbólica, y pasando por la torre del Perulico o pirulico como más comunmente le llamamos los lugareños, he enfilado la bicicleta rumbo a la playa del Bordenares, más conocida por la playa del Manacá, por llamarse así el chiringuito que en esa cala maravillosa quedó, restos del rodaje de La Isla del Tesoro en los años 70, película en la que Orson Wells interpreta a Long John Silver.



Sin duda eligieron un lugar maravilloso, casi mágico. Como la vida misma, cambios imperceptibles pero reales se dejan ver cada vez que voy, ora más arena por aquí, ora menos por allí. Hoy con un sol de invierno, algo inclinado pero cálido y con un cielo muy limpio el sitio resplandecía, y era todo para mí y unos cuantos perros que me imagino guardan de manera muy relajada el chiringuito al fondo, aunque bastante sitio hay para simplemente oír el susurro de un mar muy en calma, lo que los pescadores aquí llaman las calmicas de Enero que duran ya todo el mes.

Después de la cuesta, viene la cuesta abajo, después de un esfuerzo el placer de la energía gratis, o más bien acumulada con esfuerzo, esperemos que el ciclo sea benigno, ya que lejos de las calas del Bordenares se juntan nubarrones, como la vida misma, ora el éxtasis, ora el horror. Esperemos que la providencia nos guarde y que las arenas sigan moviéndose de una cala a la otra, siempre listas para acogernos en un día como el de hoy, o como cualquiera.



PS. Gracias Nerón por espolearme a escribir, te dejo aquí la respuesta a tu mensaje por si te hace 'compaña' -esa es otra expresión lugareña- cuando andes por esos caminos de la bellísima Guatemala. La cuesta de Enero ha sido muy larga en lo que toca a escribir, pero lo seguiremos haciendo. Salud a todos y a todo el que pase por aquí.