lunes, abril 19, 2010

El Pueblo

El pueblo para muchos es el lugar de veraneo, para los que se fueron a la gran ciudad o a algún país cercano, pero para los que la mundialización empezó mucho antes -es que lo de globalización me suena a condón o a algo que puede reventar, como en realidad ha sucedido- el pueblo es ese nombre impronunciable que como cruz llevamos en los documentos.


Y aunque se retorne, porque el volver no se recomienda si quiere uno aprovechar al máximo el poco tiempo del que disponemos para ver el ancho mundo, una vez desraizado no hay vuelta atrás, el pueblo solo nos recuerda nuestra extranjería permanente y universal.


Pasan los años y los viejos que ya no están permanecen en sus retoños, aunque las ramas son más numerosas, también son más delgadas que los troncos.


Vuelve el tricornio, como dirían los presentadores de desfile de pasarela. En las distintas procesiones que he presenciado este año lo llevaban todas las bandas de música, o reafirmación nacional, o alguien muy espabilado para los negocios, o ambas cosas, aunque eso sí, no son de charol.


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