martes, septiembre 23, 2008

El Dogma Libertad



No puede haber placer en verse justificado cuando el resultado es catastrófico. Y esto se veía venir, desde hace mucho. En realidad creo que es el fin de la época Reagan Thatcher Woytila, los tres mosqueteros de lo que hemos vivido desde los años ochenta, y de lo que parece nos libraremos por fin, o el desastre se acentuará.

Libertad era el dogma preferido, libre comercio, libre empresa, libre mercado, libre elección y sigue contando. Al final se ha revelado lo que muchos veían y nadie quería aceptar desde hace mucho, libre para algunos y más libre para muy pocos.

Ahora se rescata a los tahúres defensores del casino, simplemente para que la ruleta siga funcionando y para que todos doblemos la cerviz como buenos esclavos, esperando que sonría la fortuna y nos caiga el premio en esa casa de juego fantasmagórica que nos esclaviza a todos con la macabra promesa de que alguno se llevará el premio gordo.

Hollywood se muere, ¡que viva la realidad!

La foto original es de Bert Stern, el cristal no lo rompió el.


jueves, septiembre 11, 2008

Balbucir Babilón Babel



Siete años desde el inicio de una guerra contra un enemigo inasible, indefinido e insustanciado. Siete años ya de una guerra en la que para ganarla el líder supremo no pide sacrificios ni austeridad ni esfuerzos, sino todo lo contrario, váyanse de compras.

Todos gritan, nadie escucha, y para vengar la injuria al falo gemelo, los cruzados modernos se trasladan a la Babel de hace milenios para orinar sus paredes, con gafas de visión nocturna.

Se desdibuja todo y muy rápido, al séptimo año no se habla ya de solidaridades inquebrantables ni de nacimientos turbulentos de milenios, nuevas eras y nuevos imperios. Se habla de retrasos en obras, presupuestos que se salen de quicio y erecciones que no terminan de concretarse, la voluntad no se unifica, ya que quien se ocupa es el mercado, de ahí que el proyecto de reerección no termina de despegar, hasta que no esté claro quien se beneficia o si no hay beneficios, nacionalización en la babel del mercado libre.



Siete años y valga como síntoma de hastío y olvido que el periódico principal de esa ciudad el New York Times ni siquiera incluya un titular sobre el evento el día del séptimo aniversario, y no voy de cabalístico, simplemente siete, un número más.

Siete años después del evento que se supone cambió todo para siempre, echo un vistazo atrás y la verdad veo pocos cambios. Todo sigue por su mismo carril, el sol sale por el mismo sitio y sigue imperando la ley de la jungla en todo tipo de relaciones, por más que nos empeñemos en autodenominarnos 'sapiens'.

viernes, septiembre 05, 2008

Caen Imperios II


Alaska se ha puesto de moda. No, no ese fantasma de la mal llamada movida madrileña, esa pólvora mojada de nuestra funesta transición en la que se confundió adecuadamente -para los poderes fácticos que detestan cambios profundos- el libertinaje y el mal gusto con la libertad.

Pues bien, mientras Alaska rondaba por Madrid, yo rondaba por Alaska, y tiro del cajón de los recuerdos ahora que hay alguna posibilidad de que la tercera guerra mundial la empiece una centaura mitad amazona mitad maruja originaria de tan sigular lugar, donde compartieron frontera los dos imperios fallidos, si bien de momento parece que el fallido es solamente uno, aunque hay muchos ojos críticos que se dan cuenta del derrumbe de los dos.



Esta otra imagen del baúl es de Nicaragua, cuando el sacerdote y poeta Cardenal era reprendido por el Papa Woytila por ser ministro sandinista. Hoy Cardenal es perseguido judicialmente por Ortega, al que no sé qué le quedará de sandinista pero si sé lo que no le queda, la estética. Lo siento por los Surosetas, ya que el reconocimiento viene bien, pero no de cualquiera.
Caen Imperios

SALMO 1

Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido
ni asiste a sus mítines

ni se sienta en la mesa con los gangsters

ni con los Generales en el Consejo de Guerra

Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano

ni delata a su compañero de colegio

Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales

ni escucha sus radios

ni cree en sus slogans


Será como un árbol plantado junto a una fuente.

Ernesto Cardenal.