martes, julio 14, 2009

Carta a Don Chepe


Es que en singular la hondura no es lo mismo que la Isla de Roatán. Que casualidad don Chepe, con tanto foco de inestabilidad como hay en el mundo ultimamente -se diría que tiembla por todos lados y no solo donde hay volcanes de toda la vida- pues no pongo mucha atención a lo que pasa por la tierra de la eterna chingadera, o mejor dicho por lo que queda de ella, ya que mis recuerdos son eso, recuerdos etéreos de un mundo que ya no es, y que se recuerda ligero y embriagador sobre todo en estos días de verano infernal en los que el españolito medio se tortura por playas y carreteras para traerse los atascos consigo y cumplir con el ritual desarrollista de las vacaciones playeras.


Leí el periódico dominical y en él me informé que hay más víctimas en tiempos de paz que los que había durante el 'conflicto interno'. Vaya, la herencia que deja la violencia. Tremendo, ya no hay refugio, Plus d'Amerique que cantaría Jacques Brel. En estas cuatro semanas del año, desde la toma de la Bastilla hasta el día de la Virgen de Agosto -el 15, que creo es fiesta en Guate también, con la feria en el Hipódromo del Norte- pues en ese mes si el petate hubiere más haberes y libertades se largaba de aquí más rápido que Pancho Pantera, pero como no podemos, ajo y agua, o sea a joderse y aguantarse.


Todo muy inestable Don Chepe, -que le voy a a contar que ya no sepa- sabemos que hay que cambiar, pero no sabemos ni hacia donde ni cómo ni cuándo. Lo que está claro es que lo que había ya no habrá. Para este invierno seguramente me escaparé de nuevo y pocos planes más, siempre soñando con que un día de estos engancharé ese penúltimo tren que me llevará al par de aventuras que todavía tengo pendientes. A cuidarse y un abrazo.

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